Editorial

MUM

Mariola Ustaran Muela   Directora Entidad Gestora CIOMIJAS

DO YOU SPEAK ENGLISH?

A día de hoy es sorprendente que el nivel de inglés de los españoles no sea más alto. El debate abierto recientemente por la reforma de la ley educativa se centra principalmente en aspectos ideológicos pero deja de lado asuntos tan importantes como el papel de las lenguas extranjeras en la educación. Y eso es lo verdaderamente importante, desde mi punto de vista, especialmente siendo la industria turística una de las principales en nuestro país.

Recientemente he realizado un viaje a Japón, país que me fascina desde hace años por su gastronomía y su cultura. Además, pocas semanas antes de ir, Tokio había ganado la batalla a Madrid para la celebración de los JJOO de 2020. Iba, por tanto, con más curiosidad si cabe por descubrir aquella ciudad y sus gentes.

La verdad es que es un país sorprendente y aunque volví con una percepción muy positiva de todo lo que vi y probé, me chocó la gran dificultad que presenta el pueblo japonés para hablar inglés.

Lo más preocupante de esta situación es la gran inseguridad que produce a un turista, que no sabe muy bien cómo manejarse en cualquier país diferente al suyo. Durante esos días en los que yo misma era una turista cualquiera, pensé bastante en la frustración que deben sentir muchos extranjeros que vienen a España, cuando van a un bar o a una tienda y no consiguen nada más que hacerse entender por señas.

Hablar idiomas es vital, por tanto, para lograr la tan buscada excelencia en nuestro sector turístico. Las escuelas de hostelería debemos enseñar a los jóvenes que se interesan por este sector a llevar a cabo un oficio. Por tanto,   no podemos asumir la enseñanza de idiomas, sino solo su especialización.

¿Qué debe cambiar? Desde mi punto de vista muchas cosas. Definitivamente el peso de los idiomas en la educación obligatoria debería aumentar. El bilingüismo en los centros públicos se ha enfocado desde una perspectiva que creo no aporta un valor real. Definitivamente, el reciclaje del profesorado debería haber sido y seguir siendo la prioridad para la implantación efectiva de este bilingüismo, si queremos seguir avanzando con esta asignatura pendiente.

Además, deberíamos incentivar cualquier innovación que se produzca en el ámbito de la enseñanza de una lengua extranjera. En este sentido, cabe resaltar que recientemente han aparecido academias que aplican un método de aprendizaje específico para bebés y niños de corta edad, ya que de pequeños aprendemos los idiomas de forma intuitiva y, por tanto, resulta mucho más efectivo. De hecho, me consta que en las guarderías enseñan ya algunas palabras en inglés a los niños para que vayan oyendo desde pequeños otra lengua además de la materna.

Otro asunto que es muy interesante es el doblaje de las películas y series que creo contribuye al bajo conocimiento del inglés en nuestra sociedad. Otros países europeos emiten los programas en versión original con subtítulos y estoy segura que este elemento facilita el aprendizaje del idioma, o al menos incentiva su uso más allá de un aula.

También, he podido comprobar recientemente que los jóvenes aprenden expresiones en inglés por el uso continuado de videojuegos. Esto significa que la “gamificación” o la utilización del juego como herramienta de aprendizaje en el entorno educativo, debería implantarse en distintos entornos a fin de motivar a nuestros jóvenes y no tan jóvenes a mejorar esas competencias lingüísticas.

Es más, creo que en los destinos turísticos debería haber obligatoriamente programas formativos y otras herramientas que refuercen si cabe aun más el aprendizaje del inglés y de otros idiomas. Al fin y al cabo la atención al turista es responsabilidad de todos los habitantes de un municipio turístico.

En definitiva, lo verdaderamente importante es seguir avanzando y considerar fundamental la enseñanza de lenguas extranjeras a fin de ser altamente competitivos en cualquier área de negocio. 

#SOSCIOMIJAS

Hablar de CIOMIJAS, en estos momentos de incertidumbre, resulta especialmente difícil debido al gran esfuerzo que ha supuesto convertir estas paredes en el centro formativo que es hoy en día.

Hace casi 8 años, un 7 de enero de 2006, llegué a CIOMIJAS con una gran cantidad de papeles debajo del brazo. Se trataba de la propuesta que había resultado ganadora en la licitación que el Consorcio Centro Andaluz de Formación Integral de las Industrias del Ocio había convocado para la gestión indirecta de las instalaciones y actividades. Y solo había eso, muchos sueños plasmados en papel que debía llevar a la práctica.

Tengo que reconocer que aunque llegaba a Mijas con experiencia tanto en el sector hotelero como en el de la formación, nunca me había enfrentado a un reto de esta envergadura.

En las semanas que vinieron a continuación se tuvo que adquirir todo el equipamiento y mobiliario del centro, llevar a cabo mejoras y cambios, y seleccionar un equipo humano que pusiera en marcha una oferta formativa de calidad así como una operación hotelera de 4 estrellas.

A partir de ahí, comenzamos a realizar multitud de tareas en paralelo: diseñamos los contenidos didácticos, lanzamos la convocatoria de los cursos, buscamos el profesorado, esbozamos la oferta de restaurantes y bares, editamos material promocional, y así, llevamos a cabo un sinfín de labores que conlleva la apertura de cualquier negocio.

Recuerdo con especial cariño las reuniones que manteníamos cada lunes para revisar los avances y fijar nuevos objetivos. Siempre empezaba las mismas indicándoles cuantos días quedaban para la apertura. El tiempo pasaba rápido y aún había demasiadas cosas por hacer.

Probablemente me equivoqué varias veces en aquellos comienzos. Era difícil no hacerlo apremiados por la urgencia de abrir nuestras puertas. Pero lo logramos, y, casi ocho años después, lo que cuentan no son los errores sino los resultados conseguidos.

Y lo que hemos alcanzado por encima de todo es enseñar a miles de jóvenes, principalmente andaluces, el camino que sus vidas profesionales iban a tomar. Les hemos convertido, tras su paso por nuestras aulas, en profesionales del golf, de la hostelería, de los medios sociales, etc. otorgándoles la posibilidad de labrarse un futuro exitoso en el sector turístico.

Son muchos los jóvenes, y no tan jóvenes, que han pasado ya por CIOMIJAS, aunque siempre recordaré con especial cariño aquella primera promoción de alumnos que nos ayudaron tanto a definir nuestro futuro.

Este éxito por supuesto no es mío, sino del equipo de personas que año tras año ha ido conformando la esencia y la personalidad de CIOMIJAS. Mi labor ha consistido principalmente en guiar a un magnifico equipo que ha aportado su alma a este proyecto haciéndolo parte de su vida.

Gracias a todas las personas que en un momento dado han formado y siguen formando parte de CIOMIJAS, a los que agradezco infinitamente su aportación y entrega, hemos logrado hacer un universo de cosas, que en esos primeros meses de apertura no hubiéramos podido ni imaginar.

Resumir todo lo que hemos sido capaces de llevar a cabo todos estos años es tarea complicada porque sin duda son una gran cantidad de sueños cumplidos. De hecho, esta versatilidad es quizás nuestro sello distintivo, ese que nos hace diferentes a otras escuelas, que si bien destacan en lo que hacen, no alcanzan la magnitud de este proyecto, nacido sin duda para erigirse como un claro referente en el sector.

De tal manera, podemos resaltar un gran número de cosas que hacen que nos sintamos orgullosos de nuestra trayectoria: hemos hecho memorables encuentros de cocina, hemos organizado programas formativos para profesionales mexicanos, colombianos, de países de la cuenca del Mediterráneo, etc., hemos servido cenas líricas, hemos organizado torneos de golf, hemos coordinado multitud de eventos profesionales, hemos llevado a cabo bautizos, bodas y comuniones, hemos hablado en las redes sociales, hemos impartido clases para aficionados, hemos vendido tartas por encargo, hemos hecho múltiples catas de vinos y licores, hemos enseñado a atender al cliente con necesidades especiales, hemos hecho visitas profesionales a hoteles, restaurantes y demás empresas turísticas, hemos colaborado con instituciones nacionales e internacionales, y así, un gran etcétera.

No obstante, nuestro mayor logro ha sido poder entregar miles de diplomas a alumnos y alumnas que apostaron por CIOMIJAS para llevar a cabo su formación profesional, los cuales se enfrentan en la actualidad al difícil reto de encontrar y/o mantener un trabajo que les permita demostrar su valía personal y todo lo aprendido con nosotros.

El alumnado es definitivamente la razón de ser de este centro y cualquiera que sea la decisión final sobre el futuro del mismo, espero que se priorice  siempre por qué y para quien se construyó CIOMIJAS.

Finalmente quisiera agradecer a todos los que con vuestro apoyo habéis apostado por el futuro de CIOMIJAS. Sin duda, éste debería ser largo y próspero. Quizás yo no esté para contarlo pero siempre estaré orgullosa de haberle dado el impulso inicial con muchísima ilusión y la convicción de que se convertiría en un gran referente.

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TUTEAME, POR FAVOR 

Hay idiomas, como el inglés, que no diferencia el trato de usted y de tú, y ¡no saben la suerte que tienen las escuelas de hostelería anglosajonas!

De hecho, inculcar a los jóvenes la necesidad de tratar de usted al cliente es uno de lo retos más importantes a los que me he enfrentado desde que nos hicimos cargo de la gestión de CIOMIJAS.

Tras 8 años dando la bienvenida a estudiantes provenientes de toda Andalucía y del resto de España, he constatado que algunos jóvenes tienen dificultades para utilizar esta forma de cortesía. Por supuesto, no se trata de la mayoría ni mucho menos, pero pienso que la proporción podría ir creciendo en los próximos años.

Definitivamente, con el paso del tiempo y el desarrollo de nuestra sociedad, se está perdiendo el uso del usted en algunos ámbitos, aunque creo que el avance y el progreso son totalmente compatibles con esta muestra de respeto.

A mi generación nos resulta extraño escuchar a un hijo tratar a su padre de usted, pero hasta hace unas décadas esto era lo más normal del mundo. De hecho, en algunos países latinoamericanos todavía utilizan esta fórmula en el entorno familiar.

La cuestión no es, por tanto, si es adecuado o no el cambio, sino en que ámbitos es necesario e imprescindible que se intente mantener. Definitivamente, el cliente de cualquier servicio turístico debería ser tratado de usted, a no ser que la propia filosofía empresarial propicie un trato menos formal como elemento diferenciador de su producto o servicio.

Contrariamente a lo que muchas personas puedan creer, el uso del usted no conlleva servilismo, sino un sentimiento de servicio que otorga al cliente el papel fundamental y clave que ostenta en cualquier transacción comercial. La cortesía se define precisamente como una demostración de atención, respeto y/o afecto.

Atender correctamente al cliente debe ser la tarea más importante de cualquier persona que esté ofreciendo un servicio. Aunque es un término tan usado que parece que ha perdido valor, la “atención al cliente” es el fundamento y la base de cualquier servicio. Ofrecer un trato cortés es algo que no pude perderse bajo ningún concepto.

¿Cómo lograrlo? Considero que la formación es fundamental para potenciar la cortesía como la única manera posible de atender a un cliente. No obstante, no me refiero solo a escuelas como la nuestra que ofrecen cursos de formación profesional, sino también al ámbito de la educación obligatoria, donde se debería primar la enseñanza de estas competencias transversales que definitivamente servirían de base para el desarrollo personal y profesional de futuras generaciones.

En este sentido, cabe recalcar que muchas personas aprenden mejor “haciendo” y, por tanto, si queremos que nuestros jóvenes sepan utilizar el “usted” de manera natural y de forma correcta, deberían poder utilizarlo en su día a día de alguna manera.

No obstante, el uso del usted es la punta del iceberg y la cortesía en el servicio se muestra tanto en la comunicación verbal como en aquella no verbal.

En CIOMIJAS, el modelo educativo se fundamenta principalmente en una  formación práctica desarrollada en un entorno real. Para nosotros resulta verdaderamente importante que durante dicho periodo de formación práctica, que llevamos a cabo en nuestro hotel-escuela, se potencie la interacción del alumnado con el cliente a fin de poder aplicar una gran cantidad de conocimientos adquiridos en el aula, pero también competencias importantes como la empatía, la escucha activa, etc.

Además, consideramos que durante toda la estancia formativa en nuestro centro, no solo en la parte práctica, el alumnado debe asumir como algo innato las cualidades que potencian un buen servicio. De hecho, nos sentimos muy satisfechos sabiendo que parte de nuestra labor educativa se ha cumplido ya que una de las cosas que nuestros clientes e invitados comentan con más asiduidad es la amabilidad que demuestran tanto nuestro alumnado como nuestro equipo de profesionales.

Verdaderamente intentamos día a día incentivar esta cualidad entre nuestros alumnos. No solo se trata de utilizar el usted al dirigirse a un cliente, aunque esto es vital, sino que consiste en dirigirse a él con amabilidad, respecto y honestidad. Algo tan sencillo como no desviar la mirada cuando nos cruzamos por los pasillos o decir buenos días o buenas tardes acompañado de una sonrisa que trasmita sinceridad.

En definitiva, el servicio y la atención al cliente se trasmiten con una comunicación verbal correcta, pero también se evidencia en la postura, la mirada, etc. que adoptamos. Por tanto, podría concluir diciendo que son igual de importantes los elementos de la comunicación verbal y no verbal en una correcta atención al cliente. No obstante, me voy a permitir la licencia de terminar resaltando de nuevo la necesidad imperiosa de que el trato de usted se mantenga en la ecuación del servicio, dado su creciente peligro de extinción

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TU VUÒ FA  L’AMERICANO?

Hace unas semanas, una calurosa noche del mes de julio, decidimos ir a uno de los hoteles de 5 estrellas más emblemáticos de la Costa del Sol. Nos apetecía tomar algo antes de cenar y pensamos que el bar de este hotel, que había sido un referente en el arte de la coctelería, seguiría manteniendo su buen hacer a día de hoy.

Cuando llegamos, nos sorprendió la falta de público aparente, lo que quizás debía habernos alertado en un primer momento de que este bar ya no era lo que era. No obstante, con fe ciega en que este establecimiento aún ofrecía un servicio superior, nos sentamos decididos a pasar un rato agradable.

Se nos acercó entonces un amable camarero y pedimos, entre otras cosas, un americano. Siendo éste un hotel tan emblemático y siendo las nueve y media de la noche, pensamos que no era necesario especificar que no se trataba de un café sino de un cóctel.

Este cóctel, de origen italiano, se prepara principalmente con vermut y campari. La preparación es de hecho bastante sencilla, especialmente si se compara a otras combinaciones un tanto más rebuscadas. No obstante, lo que apareció en aquella bandeja, para nuestra sorpresa, fueron dos grandes tazas de desayuno llenas de un café aguadillo, de ese que llamamos precisamente americano, en honor al “aguachirri” que allí se suele beber.

Nuestra sorpresa inicial fue mayúscula seguida de una gran decepción. Claro que con la que está cayendo en este país a muchos les puede resultar exagerado. Pero es que precisamente éste es un detalle que pone en evidencia nuestra falta de responsabilidad a la hora de ofrecer un servicio de calidad a los turistas. Y este detalle, multiplicado por 100, supone el deterioro del sector turístico y por ende, de nuestra economía.

¿Se le puede achacar esta falta de conocimiento al camarero en cuestión? Sinceramente, no. Desde mi punto de vista es responsabilidad de la dirección elegir las personas que van a dar el servicio en cada departamento. La formación de los trabajadores es un deber de la empresa que efectivamente puede contratar, si así lo estima oportuno, personas que tienen buena actitud pero no los conocimientos adecuados. No obstante, en ese caso, la empresa debe asegurar una correcta formación interna que permita a todos sus empleados dar un servicio adecuado que responda a las necesidades y expectativas de los clientes.

La verdad es que es una pena que sucedan cosas de este tipo cuando lo que pretendemos todos es ofrecer un servicio turístico de calidad que consolide el futuro de un sector vital para la economía de la Costa del Sol y de la provincia de Málaga.

Precisamente en Málaga hay multitud de escuelas de hostelería que como CIOMIJAS, forman cada año a muchos jóvenes que desean especializarse en esta área. Me pregunto, no obstante, si no estaremos haciendo algo mal. ¿Estamos las escuelas dando respuesta a las necesidades de las empresas del sector?

Definitivamente creo que los programas formativos, en general, responden a las necesidades de formación del sector turístico, pero es vital que los trabajadores reciclen sus conocimientos y los adapten también al tipo de clientela a la que se dirige cada empresa turística. Esto es ya responsabilidad de cada empresa y éstas deberían asumir su rol en el proceso formativo.

Además, seria necesario reforzar que hoy en día, en el ámbito de la formación subvencionada, se están priorizando los programas formativos para desempleados, lo cual es normal dado la alta tasa de desempleo que existe. No obstante, no deberían olvidar tanto en Madrid como en Sevilla, que la formación para ocupados es igualmente importante y que ésta puede y debe garantizar el futuro de éste y otros sectores económicos.

En definitiva, la formación es clave para el éxito del sector turístico y, por tanto, para el crecimiento económico del país. Tanto la administración pública como las empresas debemos apostar por una formación de calidad, y los trabajadores deben asumir su responsabilidad en este proceso de aprendizaje, si este escenario se cumple.

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OVERBOOKING DE MI VIDA Y DE MI CORAZÓN

 ¿Quién no ha escuchado esta palabra alguna vez en los últimos años? Hay miles de historias para no dormir debido a esta práctica que apareció en el sector turístico hace ya varias décadas, prácticamente de la mano del también famoso “Yield Management”.

Se aplica tanto en la venta de billetes aéreos como en las reservas de hoteles, y consiste en vender por encima de la capacidad disponible. Es una práctica legal pero que desde hace unos años está regulada, al menos en el ámbito de los vuelos comerciales.

En realidad, el overbooking bien hecho puede ser una herramienta que propicie la eficacia de los establecimientos hoteleros o las compañías aéreas, pero siempre que se haga desde la lógica y el conocimiento exhaustivo del mercado. Definitivamente, si se hace sin un buen fundamento detrás, lo único que conseguiremos es perder clientes.

A simple vista, parece que hoy en día el overbooking está algo más controlado. Quizás las indemnizaciones dadas a los usuarios que se han quedado en tierra han hecho reflexionar a las empresas, o quizás los sistemas de gestión de la información han mejorado y dan más en el clavo, o puede ser que la crisis haya afectado tanto el consumo que ya no nos podemos permitir el lujo de sobrevender bien sea un avión o un hotel.

 Hace unos años me pasó algo muy curioso con el famoso “overbooking” o sobreventa, que refleja bien los errores que se cometen a la hora de aplicarlo.

Me encontraba en Madrid y tenia un billete de Air Europa para un vuelo a Sevilla que saldría sobre las 7h00. Cuando llegué a la terminal me dijeron que el vuelo había sido cancelado. Como tenia cierta prisa, decidí reservar un vuelo de la compañía Iberia que salía sobre las 9h30. Llamé por teléfono y una señorita me ayudó a comprar un billete para dicho vuelo. Ahora ya solo tenía que cambiar de terminal y dirigirme a la puerta de embarque. Esto me tomó solo unos 20 minutos pero cuando llegué al mostrador me dijeron que no podían darme la tarjeta de embarque porque el vuelo estaba sobrevendido. Pero, ¡si me había comprado el billete hacia media hora! Definitivamente a alguien se le había olvidado darle al botoncito para parar las reservas esa mañana.

No obstante, lo más curioso fue que la persona que recibió mi queja lo achacó al “yield Management”, quizás pensando que me iba a amedrentar con ese vocablo. Por supuesto, mi respuesta no se hizo esperar porque eso era absurdo, los ordenadores no funcionan solos y cualquier técnica de optimización de las ventas viene dada por un equipo de personas que analizan datos y toman decisiones. No olvidemos que los sistemas informáticos están al servicio de las personas pero que son éstas quien en cualquier caso deciden que estrategia debemos seguir.

Además, es necesario tener en cuenta que cuando una persona se queda en tierra porque el vuelo está sobrevendido, o le mueven de un hotel por la misma razón, no solo estamos incomodando al cliente obviamente sino que le estamos haciendo ver que no es lo suficientemente importante para nosotros, y eso es lo verdaderamente significativo a la hora de atender a este tipo de usuarios.

La clave está en la personalización de la solución que queramos darle. Por supuesto, es necesario que la empresa disponga de procedimientos para tratar el overbooking, pero resulta aun más importante tratar de conocer a ese cliente, sus necesidades, comprender por qué había decidido utilizar nuestro servicio, para darle una solución que supere incluso sus expectativas iniciales y que le muestre lo vital que es para nosotros. Desde mi punto de vista, solo así conseguiremos retener clientes que han sufrido la maldición del overbooking.

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LA RESPONSABILIDAD DEL CLIENTE

Innovar en el servicio al cliente es vital para la supervivencia de las empresas. Es especialmente importante si se trata del sector turístico ya que el cliente es más exigente que antaño. En el momento actual no se trata solo de satisfacer sus necesidades sino de proporcionarle experiencias integrales que le sorprendan. No obstante, nadie puede afirmar que esto sea tarea fácil.

Hace unos días fui al centro comercial Myramar en Fuengirola y me sorprendió gratamente ver que cerca de la entrada había unas plazas de aparcamiento de color morado, más grandes de lo habitual y con una señal representando un carrito de bebé.

Para aquellos que como yo sufren en silencio la logística de cargar y descargar el coche cuando tienes un niño, estarán de acuerdo conmigo que esta empresa ha acertado de lleno ofreciendo un plus para tan ardua tarea.

No obstante, mientras experimentaba placidamente este servicio, dos usuarios de dicho centro comercial se encargaron de hacerme dudar de la eficacia de tal medida, demostrando con ello que conseguir una experiencia “10” para el cliente  es una tarea compleja hoy en día, que no solo depende de un buen procedimiento o un amable empleado, sino de la buena voluntad de los propios clientes.

El primer coche que aparcó a mi lado, ocupando uno de estos sitios especiales, tenía una silla de bebé en la parte trasera pero curiosamente no traía al bebé consigo.

Inmediatamente después, llegó otro coche que aparcó también en uno de estos sitios privilegiados. Se trataba de una pareja que tampoco traía un bebé, ni siquiera una sillita detrás, simplemente decidieron que ese sitio era estupendo.

En este caso, una buena idea enfocada a mejorar la experiencia del cliente no termina de funcionar debido a la falta de responsabilidad del propio cliente.

Sin embargo, sigue siendo una buena idea y, quizás, funcione perfectamente en otro contexto. En definitiva, las medidas adoptadas en relación a los clientes no son ni mucho menos universales y deben adaptarse a los distintos escenarios culturales propios de cada país.

Lo verdaderamente importante es conocer a nuestro cliente a fin de diseñar experiencias que se ajusten no solo a sus necesidades sino también a su idiosincrasia.

Definitivamente, las nuevas tecnologías han proporcionado un mayor protagonismo al cliente en los distintos procesos de reserva o compra de un servicio. Esto es especialmente obvio en el sector turístico.

No obstante, y aunque el “autoservicio” es una fuente importante de reducción de costes, debemos pensar que, sin un enfoque correcto, se puede convertir en un arma de doble filo.

Si el caso del aparcamiento se trasladara a un servicio de mayor importancia, la experiencia hubiera sido un desastre por lo que la empresa debe plantearse siempre la idoneidad de añadir un toque humano a cualquier tipo de servicio, que refuerce el buen desarrollo del mismo. Al fin y al cabo, es a nuestros empleados a quienes podemos y debemos formar en esta asignatura tan importante como es la atención al cliente.

En definitiva, en el sector turístico y del ocio, debemos tratar de mejorar la experiencia del cliente cada día a fin de ser más competitivos. No obstante, debemos también establecer las bases para que el cliente asuma su responsabilidad en los procesos de servicio ya que de lo contrario nos arriesgamos a  perder el control de la experiencia y, por ende, a nuestros clientes.

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HABLAR POR HABLAR

Hace ya tiempo que me apetece participar en el blog de CIOMIJAS. Hoy cumplo ese propósito a fin de ofrecer mi visión particular sobre temas que pueden resultar de interés para aquellas personas que como yo tienen inquietudes sobre el mundo empresarial, educativo y turístico.

Hoy en día, más que nunca, es necesario no quedarse atrás y subirse al tren de la innovación y la creatividad. Compartir conocimiento es fundamental para avanzar y progresar en un mundo cada vez más competitivo.

No obstante, me preocupa el contenido que voy a compartir ya que vivimos un momento en el que considero que estamos saturados de información. Desde que me he adentrado en el universo twittero, por primera vez hace pocas semanas, tengo que reconocer que esta sensación se ha acrecentado aun más.

Cada vez que veo mi timeline aparecen multitud de frases ocurrentes y atractivas que llevan adjunto archivos de gran interés en su mayoría. Sinceramente, mi mente debe hacer ya malabares para gestionar toda la información de mi trabajo diario en CIOMIJAS, así como la logística propia de mi vida privada, y a veces tengo la sensación de que me queda poco espacio mental para más cosas.

Por supuesto, conservo aun la curiosidad y las ganas de aprender que siempre me han caracterizado, pero no me da tiempo literalmente a leer, así que ni digamos asimilar, la gran cantidad de conocimiento que existe actualmente en los medios sociales y que está al alcance de todos.

Por tanto, me planteo en esta incursión en el mundo bloguero ser responsable con aquello que escribo, y no compartir nada que no me resulte mínimamente interesante y enriquecedor. En definitiva, me comprometo a no hablar por hablar, ya que nuestras vidas están ya demasiado llenas de contenido, a veces sin valor alguno.

Además, y contrariamente a lo que puede esperarse de mí, he decidido ser lo más subjetiva posible, ya que los datos se encuentran fácilmente en la red pero mi interpretación de los mismos será única y particular.

De hecho, creo que es vital hoy en día, enseñar a los jóvenes a cuestionarse todo y a defender su punto de vista con rigor y seriedad, pero sin avasallar. Vamos, todo lo contrario a lo que podemos ver en los grandes debates que llenan las parrillas televisivas.

En este sentido, prometo solemnemente ser respetuosa y tolerante, ya que estos son los valores que pretendemos trasmitir a nuestro alumnado en CIOMIJAS y creo firmemente que debo predicar con el ejemplo.

Finalmente, considero que el éxito de este blog reside en fomentar una comunicación activa y bidireccional, así que os animo a todos a plantearme retos sobre los que escribir y opinar.

Gracias!

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